El cuaderno. BlockHouse

BLOCKHOUSE

Sobre la construcción de un espacio de discusión y resistencia en tiempos de indolencia.

                                                                                                                                                                             Avelino Sala

 

Cada modo de individualidad está hoy relacionado con la totalidad del mundo

JOHN BERGER (Sobre las propiedades del retrato fotográfico)

 

 

Tiempo de crisis

Como bien sabemos, estamos inmersos en una crisis a nivel mundial que ha propiciado que varias generaciones vivamos por razones obvias algo que no conocíamos. A pesar de que sean tiempos de recesión o vacío, es bien cierto que son etapas en las que hay que hacerse resistentes en esa lucha por encontrar nuevas soluciones  a algo que, en realidad presupone el cambio en lo social, económico y político.

Es cierto que como en muchos ámbitos de la vida, lo único que se puede hacer  desde la dimensión del arte es contribuir a recalcar preguntas. Seguramente, si el arte no deja de ser un medio de comunicación, una plataforma o un reflejo de lo social, desde esa plátaforma tenemos un compromiso, una obligación ética para ofrecer nuestra visión de los procesos que se están experimentando en el mundo. El arte es un lenguaje de símbolos y nuestro deber es descodificarlos, transmitirlos, intentar compartirlos. Para ello, habrá que proponer la construcción de mapas de este nuevo territorio, novedosas cartografía, para comprender la realidad que nos espera.

StandStill

A través del arte el hombre se apropia de la realidad mediante una vivencia subjetiva. A pesar de que su ejercicio devenga obra, los distintos procesos en los cuales se ven inmersos los proyectos son ejercicio clave. Dejando a un lado el carácter fetichista impuesto por el mercado del arte (post Warhol), BlockHouse y Concedo Nulli se plantean como un ejercicio de resistencia ante lo temporal, mediante un conjunto de propuestas y reflexiones en torno a la crisis de la actualidad.

Nos encontramos en un momento histórico extraño, algo así como una época de tránsito, como fue subrayado a mediados de los años 30 por Walter Benjamin al acuñar el término de imagen dialéctica, concepto vertebral sobre la que hará construir su teoría del conocimiento histórico. En este sentido las imágenes dialécticas inspiradas en el estilo de Benjamin son definidas por un factor indicativo de marca histórica que remite a nuestro presente.

Si esta teoría benjaminiana no contempla esencias ni objetos, sino su poder como imagen, lo decisivo de su propuesta es que estas imágenes se definen a través de un movimiento dialéctico que es captado en el momento de su suspensión (standstill) Una imagen dialéctica que aparece en el momento de su suspensión, sin indicar simplemente una detención, sino un umbral entre la inmovilidad y el movimiento (1).

 

La trinchera, el bunker, el blocao

En la antigua Roma había una práctica militar muy utilizada en los asedios por las legiones llamada la tortuga. Una estrategia que consistía en la protección de los soldados utilizando sus escudos, solapándose a modo de caparazón. Mientras que la primera fila de hombres protegía el frente de la formación con los suyos, seguidamente los levantaban hasta el centro de su cara. Si fuera necesario, los soldados situados en los extremos y los de la última fila podían cubrir los flancos y la parte posterior de la formación. A pesar de que la protección de la capa de escudos que cubría el cuadro quedaba cerrada totalmente al quedar reducido su número. La tortuga era una práctica lenta, pero segura, como una suerte de bunkerización primigenia.

El bunker o el blocao es, junto a la tortuga, el gran ejemplo de locus defensivo, construido de manera rápida y efectiva, sin no dejar lugar para la fractura, la llaga, la herida o el hueco. Como ha señalado Fernando R. de la Flor, “no se agota su imagen en lo que sería una concentración de energías –escribe -, en una utopía máxima de la defensa, puesto que podemos también atribuirles a estas estructuras la posibilidad de convertirse también en un centro coordinador del ataque; la razón misma de ser de la pujanza en la que se sostiene toda idea de retaguardia. Sucede que la organización y la logística de un territorio pueden ser coordinadas -y, más allá de ello,

enteramente dominadas- desde estas células poderosas. No conviene menospreciar esta capacidad del búnker; después de todo, sabemos de su precedente arqueológico, los castillos, que, en tanto que edificios molares del

Antiguo Régimen, sostuvieron por entero el orden feudal, y a ellos les estuvo confiada la salvaguarda de todo un sistema social”(2).

El primer estrato del proyecto es por tanto realizar una metafórica barricada, a modo de trinchera o blockhouse, un bunker. Utilizando libros usados, en una suerte de homenaje a la capacidad de resistencia de los obreros en Asturias (Naval xixon) por su color negro, que recuerda a los neumáticos pero basado en la cultura, se crea una estructura cerrada, protegida, una suerte de ágora.  Esta construcción corresponder a la parte objetual del trabajo, una instalación-escultórica que representa exteriormente el fenómeno de resistencia, sirviendo su interior para crear un lugar donde guarecerse.

 

El principio de incompletud

Si como señaló Maurice Blanchot, “lo que pienso no lo he pensado solo” (3), estaríamos ante un pensamiento rotundo poco común.  El esfuerzo colectivo es, en cierta medida, natural, a la vez que encontrarlo es una suerte de creación comunicativa y social que no siempre conlleva una tarea fácil.

La palabra francesa autrui que curiosamente no es fácil de traducir al español de manera clara, se suele entender como el otro, los otros o el prójimo. No cabe duda que precisamente esta alteridad posibilita que podamos sobrevivir. Un arte que esté enraizado en los procesos de comunicación, donde la obra del artista sea la imagen de su pensamiento, enlazando con una idea de conocimiento que debe estar dirigida a todos (4).

El siguiente estrato del proyecto es, a la manera clásica, la técnica del retrato.Un retrato psicológico, el del que resiste, desde esa metafórica  barricada incorporada a la galería o al museo. Un centro de arte debe ser un espacio cultural, pero también ha de fraguarse como un lugar de resistencia, siendo un motor intelectual, práctico y activo para generar soluciones capaces de provocar una recuperación o un cambio en situaciones de crisis, no sólo económicas, sino auspiciadas por una modificación relacionada con la transmisión de conocimiento.

Este proyecto incluye a través de esa estructura el encuentro con con otros agentes culturales y el publico en general. Si el arte y la estética están condenados a ese destino melancólico de vivir, no por encima de sus medios, sino mas allá de sus propios fines (5), también es cierta su influencia desde el desarrollo de la tecnología industrial en relación al arte contemporáneo. Seguiremos resistiendo. Concedo Nulli. 

 

(1)Ninfas, Ed Pre-Textos,2010, Giorgio Agamben.

(2)Imperio Ctónico: gestión militar del espacio y lectura de sus huellas 

modernas, Fernando Rodríguez de la Flor. 

http://webpages.ull.es/users/reacto/pg/n1/8.htm

(3)La Comunidad inconfesable,Ed.Arena Libros, 1999, Maurice Blanchot.

(4) Esculpir en el Tiempo. Ed Libros de cine RIALP, 2008, Andrei Tarkovski

(5) El complot del Arte, Ed.Amorrortu, 2006, Jean baudrillard. 

 


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