Mercados con sueños de rebeldía

Jaime Luis Martin. Publicado en La Nueva España. 23/Feb/2012

El pasado domingo coincidió la clausura de la trigésima primera edición de ARCO con las manifestaciones multitudinarias celebradas en toda España en contra de una reforma laboral que convierte a los trabajadores en mercancía al servicio de los intereses económicos de las empresas. Y no es casualidad que la feria se encontrara salpicada de propuestas políticas, algunas reflexivas, otras buscando más el ruido mediático. Wilfredo Prieto presentó en la galería Nogueras Blanchard la pieza «Un millón de dólares» con un billete de dólar entre dos espejos, reflejado hasta el infinito, evidenciando la perversidad y virtualidad de los mercados. El «NO» global de Santiago Sierra en Prometeo Gallery convivió con la obra «Cuestión nacional» de Marlon de Azambuja en Max Estrella, con las banderas nacionales y de la Unión Europa enterradas en cemento y acompañadas de los eslóganes «No hay trabajo. No hay dinero. No hay futuro. No hay miedo». Pero destacaron, también, la barricada de libros, una resistencia cultural, de Avelino Sala en Raquel Ponce o algunas de las imágenes del archivo Postcapital, accesible «on line», de Daniel G. Andújar en Espaivisor.

Miralda mostró en la galería PalmaDotze «No hay pan para tanto chorizo», frase acuñada por el movimiento 15-M e impresa con tinta comestible sobre oblea y Muntadas en Moisés Pérez de Albéniz, exhibió tres carteras ministeriales inexistentes: la del Ministerio de Derechos Humanos y Justicia, la de Desarrollo Social y la de Investigación e Innovación. Paula Rubio Infante revolvió en la memoria histórica en su obra «Los trapos sucios se lavan en casa» en la galería Formato Cómodo y Fernando Sánchez Castillo en Juana de Aizpuru propuso cambiar el conocido lema de la Guardia Civil por el irreverente «Nada por la Patria» y en la galería holandesa Tegenboschvanvreden hizo girar el busto de Franco a gran velocidad delante de la maqueta del Azor y algunas fotos del proceso de desguace del barco. En la galería Nogueras Blanchard se presentó la intervención, con colores puros, de Marine Hugonnier en las portadas de los diarios del día de la muerte de Franco y Eugenio Merino, en ADN, desató la polémica con su efectista escultura de Franco enclaustrada en una nevera, simbolizando la maléfica influencia del dictador en nuestro presente.

Pero el paseo por la feria deparó otras sorpresas como las piezas de Ai Weiwei en la galería Ivory Press, el proyecto «Inercia» de Carlos Irijalba en Juan Silió, la investigación con la luz de Navid Nuur en la galería Martin Van Zomeren, la obra «Rebellion lay in her way» de Marcel Dzama que ha logrado el Premio ARCO Comunidad de Madrid y «Naked on Pluto», primer premio de VIDA 13.2 de Fundación Telefónica que este año recayó en los holandeses Marloes de Valk, Aymeric Mansoux y Dave Griffiths, que proponen un juego en línea que parodia el software social. La galería Espacio Líquido ha viajado este año en solitario, al caerse de la presente edición ATM Contemporary, con una amplia nómina integrada por los artistas Chechu Álava, Miguel Aguirre, PSJM, Rebeca Menéndez, Daniel Romero y Fernando Gutiérrez & Tape, estos últimos presentes, también, en el stand de ABC con una magnífica pieza que aúna interactividad, música y dibujo. Pero la presencia asturiana se diseminó por varias galerías: Pablo Armesto y Pelayo Ortega en Marlborough, Herminio en Cayon, Fran Meana en Nogueras Blanchard, Iván Pérez en JM y Dionisio González en Ivory Press.

JustMadrid buscó un recorrido alternativo, afianzando una personalidad, que apuesta por el arte emergente y ha alcanzado en su tercera edición un alto nivel, con la presencia de setenta expositores nacionales e internacionales en el aparcamiento, diseñado por la arquitecta Teresa Sapey, del Hotel Silken Puerta América. Las galerías asturianas Guillermina Caicoya y Adriana Suárez acudieron, por primera vez a la feria. En el primer caso con los artistas Carlos Coronas, Paco Fernández, Natalia Pastor, Pelayo Varela y Daniel Verbis. En la nómina de Adriana se encontraban Noé Baranda, Benjamín Menéndez, Ernesto Junco, Job Sánchez, Carlos Suárez y Helena Toraño. Rebeca Menéndez asistió de la mano de Arana Poveda y el colectivo asturiano Lara más Coto que acudió con la galería madrileña Liebre, obtuvo el Premio Joven JustMadrid, con una excelente pieza resultado de la hibridación entre dibujo y tecnología.

Resulta sorprendente que en estos tiempos sobrevivan ferias como ARCO o JustMadrid, mercados que todavía permiten algún sueño de rebeldía y que el vendaval que recorre el mundo hasta convertir el pánico en algo cotidiano, dejándonos paralizados y sin confianza en el futuro, con ese afán desregulador que le caracteriza, con un poder que alienta la barbarie y la arbitrariedad, no haya arrasado con todo. Pero si hacemos caso a Walter Benjamin no queda otro remedio que reconocer que «la tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el “estado de excepción” en el que vivimos».

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