DE LA IDEA (DESCABELLADA) SOBRE LA OBRA DE “ARTE TOTAL” Y SU ANTÍTESIS (2012)

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DE LA IDEA (DESCABELLADA) SOBRE LA OBRA DE “ARTE TOTAL”

Y SU ANTÍTESIS (2012)

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Alberto Arce, periodista.

“¿Queréis ver algo más o ya es suficiente?” pregunta el Comandante, satisfecho tras la operación de arresto de talibanes que le ha ofrecido a la prensa internacional.

“¿Es cierto que en las cuevas de Aynak existió una base de Al Qaeda?, ¿sería posible acercarse?”.

“Sin problema, El Capitán Gul os llevará”. El Comandante Mosen, nos deja en manos de su subordinado.

Sabemos que pasado el Cuartel central del valle, lugar del que venimos y al que regresan todos los policías que han participado de la impostura, se encuentra la mina de Aynak. Que para acceder a las antiguas cuevas de Al Qaeda, es necesario pasar frente a la mina que los chinos exploran. Fugaz visita.

Los policías no pueden contar más de lo que sabemos. Que la primera pregunta la hagan ellos, por cortesía. “¿Te gustan los talibanes?” me espetan. Y no se ríen. Se la devuelvo “¿Os gustan a vosotros?”. El adulto, de pie y sin dejar la metralleta, responde “Yo he luchado con ellos. He sido talibán y tengo tres mujeres”. Vale. Probablemente sea una broma. O no.

Ataco por donde interesa ¿Vamos a ver chinos?. “No te dejarán”. ¿Qué pensáis de los chinos? “Por culpa de los chinos tenemos que trabajar hasta los viernes. No nos dejan descansar. Algunos días nos piden que les escoltemos hasta tres o cuatro veces”. ¿Cuántos son? “No lo sabemos. Entre 2000 y 3000. Los jefes viven en Kabul y se pasan el día yendo y viniendo. Pero los trabajadores viven en la mina. Nosotros escoltamos sólo a los jefes. Al resto ni siquiera les vemos”.

Así se expresa el joven policía a cargo de la protección de unos convoys que constituyen el auténtico cordón umbilical de la gestación de la tan comentada y esperada producción mineral del país.

Los oficiales no hablan. Bastante hemos conseguido con que nos acerquen hasta el antiguo refugio de Bin Laden y por el camino podamos otear la mina. Tenían razón. Nos cruzamos con varios jeeps chinos. Al ver la cámara se tapan la cara por instinto. Al menos les hemos visto. Tras vallas metálicas y alambradas, se levantan barracones aparentemente recién construidos. Desde el camino se cuentan unos 20 edificios. La mina, detrás de las edificaciones que sirven de hogar a los trabajadores. No se ve absolutamente nada más que eso. Es imposible detenerse. Eso es todo.

Abierta su exploración por los soviéticos en los años 70 sorprende, como si de una novedad se tratase, que las noticias sobre mineral afgano hayan llegado solo ahora a las primeras páginas de los periódicos. Afganistán es país de rico subsuelo. Pero lo era ya en la época soviética, que no dejó pasar la oportunidad de explotarlo. O al menos de intentarlo sin éxito. No tuvieron tiempo.

El Ministerio de la Minería de Afganistán concedió la exploración y la explotación de las minas de cobre de Aynak a un consorcio de empresas estatales chinas lideradas por Jiangxi Co. y MCC (China Metallurgical Group Corporation) en noviembre de 2007.

Según estimaciones oficiales las reservas de mineral ascienden a 240 millones de toneladas. El consorcio chino le pagará al gobierno afgano un canon de 800 millones de dólares por los derechos de explotación de las minas. Se trata de la mayor inversión no militar realizada en la historia de Afganistán.


           

 

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