Alighiero Boetti: Game Plan

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Alighiero Boetti: Game Plan

originalmente publicado en http://www.artishock.cl

Hacer mapa, como lo hacen la orquídea y la avispa, es más acción que representación; la cartografía, antes que representar un mundo que esté ya dado, supone la identificación de nuevos componentes, la creación de nuevas relaciones y territorios, de nuevas máquinas. (mil mesetas)

 Deleuze y Guattari 

En el tiempo actual quizás sea una suerte de pertinente paradoja hacer una retrospectiva de uno de los artistas tempranos y fundamentales del Povera Celantiano. En estos tiempos en los que parece que todo se empobrece no podemos obviar que la palabra povera en italiano es pobre. Si las miserias de un mundo que parece camina hacia el  caos y la destrucción en el tiempo en el que lo económico prima sobre todas las cosas, llevar a Boetti ( 1940-1994) de manera retrospectiva a tres grandes museos internacionales como son el Reina Sofia, la Tate y el MOMA (Comisariado por: Lynne Cooke, Mark Godfrey y Christian Rattemeyer), podría entenderse como un ejercicio de resistencia o rebeldía desde la perspectiva de lo simbólico y atina en el centro de la diana de una sociedad que sin duda, navega la deriva.

Los mapas, ese espacio cartografico en el que Deleuze y Guattari se mueven como pez en el agua y que por otra parte sirve a Boetti, uno de los artistas mas importantes de la segunda parte del siglo xx, como escenario repetido obsesivamente al que tantas veces acudía este artista parece en estos momentos, mas que nunca, un espacio de batalla. Este magnifico artista Turines, que abandono estudios de economía para dedicarse al arte, compartió ideas, caminos (de forma breve) con gente como Pistoletto o Merz en los años sesenta, para luego trabajar en una linea propia, que reforzó a través del viaje personal, encontrandose con culturas no occidentales y ll4vando partes de estas a su trabajo. Sus viajes por Afganistán, Rusia, Etiopía etc. enriquecieron una obra que jamas volvería a ser la misma. Es evidente que el proceso del “viaje” como medio familiar para el conocimiento y el crecimiento personal del artista genero todo un nuevo abanico de posibilidades de trabajo que Boetti exprimió y rentabilizó a la perfección . En este proyecto expositivo retrospectivo, es donde sin duda se traza el mayor “juego cartografico” sobre la obra de un artista que salto de manera veloz del barco del povera para hacer una carrera solitaria, inquieta, intensa y apasionada.

Su obra no deja de ser un ejercicio continuo de reinvención propia como artista, obsesionado por el sentido de la autoría como tantos otros, pero llevando a la practica ese cuestionamiento y convirtiendo la colaboración grupal en una parte fundamental de su obra. Ya sea colaboración artesanal, estudiantil o de asistencial, esa ayuda es,sin duda imprescindible para finalizar los trabajos. El azar o lo que el artista llamaba “felici coincidenze” es una cuestión nada baladi en el trabajo de Boetti, Este juego, también forma parte de su proceso creativo, la casualidad para la finalización de sus proyectos esta ahí, latente unas veces mas visible otras. Cuando la complicidad y/o el juego con el espectador llega a completar la obra, esta acaba por funcionar.

Si el arte ha de ser comunicación no podemos negar que Boetti es un gran comunicador. Desde sus obras de mail art a sus piezas pasando por sus dibujos, tapices y obras objetuales.  En esta exposición fundamental para conocer su trabajo de una manera completa hay mas de cien piezas que recorren su trayectoria y que nos hacen ver que todo su trabajo desarrolla niveles de comunicación importantes, la obra, que en algunos casos puede encriptarse no lo hace de manera total, y la lectura conceptual, poética esta abierta y es accesible. Conviene recordar que el artista es un extraño ser que se mueve en la tierra de nadie, entre la popularidad y el anonimato, entre lo colectivo y lo egoísta, un ejercicio de contradicción puro. Una suerte de crisol, de maquina de digerir los tiempos y darle forma a una representación formal, teórica y visual de los acontecimientos. Y es por esto que Boetti con su trabajo es, aunque haya un lapsus de tiempo importante desde sus ultimas obras hasta la actualidad, pertinente.

Esta exposición recoge ese tipo de obra atemporal, adjetivo con el que me refiero a su trabajo no solo por la calidad y la lectura de los mismos sino también por que en este tiempo circular, vemos que todo vuelve, y que las obras de Boetti sobre la identidad, el tiempo, la idea de estado, de control, etc. no solo son actuales o extrapolables al aquí y ahora , sino que cuestiona este mismo momento desde el pasado. Una manera visionaria de entender la creación.

¿Será que el artista es capaz de ver mas allá de su momento? Puede ser, de lo que no cabe duda es de que Boetti lo hizo, eso si, lanzando preguntas cargadas de una poética visual rotunda, en la que lo conceptual no se diluye si no que se complementa conformando un mapa final de su obra que nos muestra que el arte, todavía, puede valer para algo y  que hacer mapas es quizás un ejercicio infinito, como el de Penelope, deshaciendo lo hecho para volver a empezar el mismo tejido, el tejido de un mapa que no se acaba nunca. Ese mismo mapa que no deja de ser un libro, un cuaderno de viaje, una historia, la de un artista que entendió todo esto y lo llevó a su obra, en muy diversos formatos, todos ellos delicados, poéticos y sumamente comprensibles, como la propia idea de arte de Boetti, donde el pensamiento cumple una función fundamental en su trabajo, completar la obra.

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