RELATOS: ARTE Y PEDIESEIS

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IMMA PRIETO (previamente publicado en A-desk)

Históricamente el Gran Kan venía a ser una especie de rango imperial que se atribuía a aquel que ocupaba el cargo de emperador en la cultura antigua mongola y turca. Esta misma figura es la utilizada por Italo Calvino en su libro Las ciudades invisibles, en el que, rememorando el Libro de las Maravillas de Marco Polo, viene a crear un relato estructurado en nueve capítulos. Calvino, haciendo uso de su estilo literario combinatorio, crea una historia en la que el viajante veneciano explica a Kublai Khan, emperador de los tártaros, cómo son las ciudades de su imperio. Lo sugerente del libro es la capacidad imaginativa de Marco Polo pues éste inventa y fantasea sobre detalles y escenas sólo existentes en su imaginación. Aludiendo a el hecho de escribir y a la potencia narrativa del relato, Calvino enfatiza sobre cómo podemos crear mundos, cómo podemos proyectar deseos y voluntades mediante el simple hecho de narrar.

La muestra que estos días (hasta el 23 de junio) acoge la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma en colaboración con la Real Academia de España en Roma se desvela también como una especie de relato alternativo de viaje. Un viaje que trascurre en varias direcciones y a partir de varios elementos.

Avelino Sala y Pelayo Varela, ambos asturianos, junto con Emilio Chapela, de México, plantean cómo el arte es siempre una especie de viaje, hacia el otro y hacia si mismo, a su vez, cada uno de los proyectos dialoga con obras de artistas italianos ubicados entre el renacimiento y el siglo XIX.

La muestra, y de aquí de nuevo esa capacidad hermenéutica del proyecto, gira en torno a tres ejes. Cada uno de ellos asentado en ciudades diferentes: Venecia, Florencia y Roma. Los tres artistas parten en un sentido pleno de la experiencia basada en la periégesis histórica, ciudades que han sido meta de los viajeros del Grand Tour pero también ciudades que a lo largo de la historia han sido enclave de sucesos que apuntalan el siglo XX y XXI.

Avelino Sala presenta la obra Poética de la fuga, un vídeo que nos sitúa en las afueras de Roma, justo por donde escapó el poeta Ezra Pound cuando huía de los partisanos. En el vídeo, la intérprete Noemí de Haro, toca la pieza militar Marcha sobre Roma al revés. Mediante esta acción, plantea interrogantes sobre la historia y sus contradicciones, sobre el antisemitismo de Pound y sobre la escapada. El título del vídeo sugiere, no exento de poética, esas cualidades no implícitas: fuga, viaje, escapada. Apelativos que designan cómo el hombre puede ser arrastrado por los hechos. La pieza de Sala dialoga a su vez con La Trasteverina uccisa da una bomba (1850), de Gerolamo Induno. Imagen femenina que nos remite a la intérprete del vídeo y algo más.

Pelayo Varela parte de la tela de Tranquillo Cremona Marco Polo davanti al Gran Khan dei Tartari (1863), para utilizar esa capacidad de la inventiva a la que aludíamos al principio, aunque, en otras palabras, podemos traducir también que esa capacidad imaginativa puede ser leída a partir de la falta de veracidad o, incluso, como manipulación de los hechos. A partir de aquí Varela se sitúa en la periferia de Florencia y realiza una acción que nos remite al arte pero también a esa tipología contemporánea del viaje obligado. Inmigrantes intentando dejar atrás vidas e historias pasadas, de nuevo huídas y fugas. En el vídeo, que lleva por título Fake!, asistimos a una serie de acciones llevadas a cabo por inmigrantes chinos. El artista les propone dibujar, con esas plantillas mediante las que dibujan nombres propios para niños, el nombre de algunos de los artistas más representativos del arte contemporáneo. De este modo Varela invierte el rol y permite cuestionar a la ciudad renacentista pero también jugar con la categoría de lo falso.

Por último, Emilio Chapela, se sitúa en Venecia y reflexiona sobre el turismo masificado. No puede ser más apropiado en las fechas en las que nos encontramos. A la ya saturación contemporánea veneciana, añadimos los millones de visitantes que dejaran su huella en la ciudad de los canales en estos días de Biennale. Chapela parte de la obra Squeri a San Baseggio (1886) de Pietro Fragiacomo y lleva a cabo una investigación sobre la imagen que genera la ciudad. En esta ocasión se erige la idea de viaje ligada al turismo pero desde ahí, se alude a la destrucción aurática del espacio, al vacío de un sujeto que quema la historia sin comprender el lugar. Lugar entendido como emplazamiento capaz de narrar historias si dejamos el espacio necesario.

El conjunto, viene a ser una especie de viaje sobre el viaje, con idas y venidas hacia el arte, la práctica artística, la historia del arte y la contemporaneidad.

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