Besugo a la espalda o chopa a la sidra. Sobre una acción de Domingo Sanchez Blanco

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ALNorte 2013 · 5 DE DICIEMBRE

Besugo a la espalda o chopa a la sidra: Una acción de Domingo Sanchez Blanco

Avelino Sala

Le pedimos al pescadero que nos abra la chopa por el lomo, y así, sin rajar la ventresca, se limpia y se vuelve a cerrar como si fuera un libro.Como media hora antes de sentarnos a comer, preparamos el invento.En la bandeja del horno ponemos un chorrito de aceite, y sobre él, el besugo abierto.Se salpimienta y se rocía con unas gotas de vinagre, y en el fondo de la bandeja se pone un chorrito de vino blanco de calidad.Precalentamos el horno al máximo y, cuando vayamos a comer, metemos el pescado en él.Mientras se empieza a hacer, en una sartén ponemos el ajo (puede ir cortado en rodajitas o picado, según los gustos de los comensales), un buen chorro de aceite, y lo llevamos al fuego bien fuerte.En apenas dos o tres minutos empezará a freírse el ajo, y en plena ebullición, abrimos el horno, entresacamos la bandeja, y con el sofrito de la sartén rociamos todo el pescado.Es la fase más delicada, sobre todo por lo peligrosa, pero debe hacerse así. Si contamos con un ayudante, hay que prevenirle de que no se asuste porque cuando vertamos el aceite hirviendo, este saltará y puede provocar un peligroso accidente.Ya sólo falta meterlo otra vez en el horno, y en cinco minutos estará listo. Se saca a la mesa en la misma bandeja del horno.

Para aquellos que no tengan claro cual es el sentido del arte esta receta no tiene en absoluto ninguna consistencia. La salpimentacion de la producción artistica se compone en grandes dosis de energia, ilusión y ganas de hacer las cosas. Los derroteros del arte contemporaneo nos han de coger “con las manos en la masa” a los artistas, en un escenario para el arte que se comporta como un lodalaz, puro fango, mierda y abracismo del malo, artistas como Domingo Sanchez Blanco son absolutamente necesarios.

Sanchez Blanco se empeñó el año pasado en recrear la acción de la pesca submarina de 4 sargos (Diplodus sargus sargus) en una piscina de medidas diminutas. Esa, a primera vista, accion “absurda” se conforma en un no-lugar o quizas otro diorama, al recrear en una piscina sucia un mar que bate. Si atendemos al arte como lugar de los simulacros esta accion contextualizada en una Asturias en puro declive socio economico nos encontramos con la reproducción de una ficción sangrienta que simboliza un tiempo que toca a su fín. Un nadar por un agua turbia en el espacio de una “laguna” cubierta de una niebla que parece que jamas nos permitirá ver el sol. Porque la realidad asturiana es cada vez mas dura, los que la contemplamos desde una distancia relativa somos testigos de un ahogamiento de nuestra tierra con un dolor que se hace insondable.

Que nadie piense que los cuatro sargos a los que Sanchez Blanco dio matarile en la piscina de la familia Armesto se dejaron cazar, venian directos del Acuario de Gijón y su fin habria sido ser comida de otros peces mas grandes, habian recibido hacia poco unas vitaminas y estaban con un ataque de hiperactividad. Al que conozca un poco la pesca sabe que que sargo es un pez huidizo y timido, y el que conozca el clima astur sabrá que meterse en diciembre en una piscina conlleva un dolor agudo en la cabeza como si te la emprotraran contra un yunque. El arte verdadero se mueve entre parametros de honestidad, timidez y cierto sufrimiento.

Seamos conscientes que el unico lugar valido para pescar el sargo es la rompiente. Alli donde baten las olas, donde los tipos que se enfrentan al mar se la juegan. Un poco como el artista que se alinea en la primera linea de conflicto, el que no se deja llevar por los vaivenes del mercado o el que se mantiene firme ante la”travesía del desierto” de una carrera de fondo que, como todos sabemos, solo acaba de una forma.

Atendamos al arte como se merece, demosle unos cuantos meneos con el fusil submarino , no dejaremos que se nos escape, porque todos los que conocemos de que va esto estamos ahi, agazapados, con el fusil cargado, esperando que nos confundan con el ocle y entre los orizios, el francotirador submarino fusila la pieza desde cerca. Aunque ahora, en el puro invierno saldremos del agua, en la lejania se acerca la tormenta, caen los rayos. Limpia el pescado que toca cocina. Esto es el norte del norte.

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