LOS BUSCADORES DE ORO.” octubre, Espacio OTR, Madrid, Fundación NewCastle

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Este Viernes día 2 en Otro Espacio Madrid se inaugura la exposición LOS BUSCADORES DE ORO.

“Los buscadores de oro” de Monterroso comienza evocando una borrosa tarde de la infancia en la que intentaba encontrar oro en un río cercano a su casa junto a sus hermanos. Escarbaban con las manos entre las piedras verdosas de musgo o removían la arena, cuando de repente el mayor descubrió una laminita de oro que el agua había arrastrado. Es el que siempre encontraba las cosas buenas de cada día –dice Monterroso- “los anillos, los pedazos de collar o de arete, las hebillas plateadas con la inicial del nombre de uno, los pares de ojos de muñeca”. El fulgor de lo cotidiano se encuentra no en lo profundo sino en la orilla, cerca de casa. El autor rememora su infancia y a aquel hermano que encontraba el oro y los ojos que nunca se cierran de las muñecas. Escribe como un alquimista que en realidad buscara dominar el tiempo, mostrar qué cerca está la luz de la oscuridad del olvido. Este proyecto de la Fundación Newcastle reúne el trabajo de nueve artistas que trabajan cerniendo el barro de lo cotidiano, intentando que en el fondo de la batea queden algunas migajas de luz. Paco Cao fotografiando los medicamentos que desde su mesilla vigilan su sueño cada noche. Fermin Jimenez Landa asistiendo a ese instante en el que las cosas se agotan. Concha Martínez Barreto mirando durante meses algunas imágenes de su álbum familiar intentando retener los rostros ya olvidados. Miguel Ángel Moreno Carretero cartografiando paisajes en los que lo cotidiano se vuelve extraño. Oriol Nogués desapareciendo en el estudio o Javier Palacios soñando mundos en el suyo a partir de anodinos relieves de escayola. Avelino Sala dibujando piedras lanzadas en manifestaciones. María Sánchez intercambiando su taza de desayuno por otra de un bar, más extraña, más lejana… O Daniel Silvo, que muestra la mirada que late en lo pliegues de lo común. Son artistas que hablan de lo cercano que brilla, de cómo en el barro reposa lo duradero… De que -tal vez-, hablar del tiempo es contar historias en plural y con h minúscula y mirar todo con fijeza, como miran las muñecas. Es saber que en el fondo, lo que resplandece lo hace sólo un instante en medio de la corriente que se lo lleva todo. De que para encontrar oro hay que buscarlo en el suelo… en el río de los días.

Javier Castro Flórez

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