The Global Symbol. April 19th, Niemeyer Art Center, Asturias.

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The Global Symbol.
An Avelino Sala,s project curated by Fernando Gomez de la Cuesta

Perhaps a new era will begin in which intellectuals and educated classes will dream of how to avoid utopia and return to a non-utopian society that is less perfect but more free.

Nikolái Aleksándrovich Berdiáyev

The project “The global symbol” by Avelino Sala, should be seen as a great metaphor of the moment in which we find ourselves, an exhibition that takes the form of a specific place

on the site in the bowels of the city that Niemeyer devised for this city in Asturias. The anti- icon within the icon, the anti-symbol within the symbol.
The artist takes advantage of the fissures of a stone structure to infiltrate and leverage, while the pieces that make up this proposal are incorporated into the overwhelming architecture that receives them, leaving in evidence the failures of the system that generated, among others things, all these constructions for the culture that is costing us so much.

Avelino Sala (as the masked philosopher) advances hiding with the will to introduce and detonate the established, to activate the change from the demolition of the useless, highlighting the perverse and stupid of a sociopolitical and economic structure that, instead of enabling us, it oppresses us and corrupts us.

The half sphere that gives form to this dome (with the versatility that Niemeyer always wanted) assumes in this exhibition the obtrusive glow of that global symbol that has been blinding us for a long time, simple shapes and curves that make up the recognizable figure of a sign in which many saw the squaring of the circle of the welfare state, the network of connections that almost all of us were part of and that was making us prosper: a world full of possibilities that was the key to live better than ever. But that network was built with a material that is noble only in appearance, the corruption of the system has been revealing the underlying essence, that which makes it clear that things are not so simple, that which arises from their misuse, abuse, of rottenness, excess and excess.

The spherical network of the global symbol has ended up being a trap on a world scale, a golden cage that encloses collapse and misery inside, a prison whose bars take the form of wide freeways that only travel freely (vehicles). high range) of a ruling elite that continues to manipulate us, controlling us and enriching us.

The Global Symbol

un proyecto de Avelino Sala comisariado por Fernando Gómez de la Cuesta

Quizás empezará una nueva era en que los intelectuales y las clases cultas soñarán con el modo de evitar la utopía y volver a una sociedad no utópica, que sea menos perfecta pero más libre

Nikolái Aleksándrovich Berdiáyev

El proyecto “The Global Symbol” de Avelino Sala, debe verse como una gran metáfora del momento en el que nos hallamos, una exposición que toma la forma de un enorme site-specific ubicado en las entrañas de la cúpula que ideó Niemeyer para esta ciudad asturiana. El anti-icono dentro del icono, el anti-símbolo dentro del símbolo. El artista vuelve a aprovechar las fisuras de una estructura de aspecto pétreo, para infiltrarse y hacer palanca, mientras que las piezas que componen esta propuesta se incorporan a la sobrecogedora arquitectura que las recibe, dejando en evidencia las fallas del sistema que generó, entre otras cosas, todas estas construcciones para la cultura que tanto nos está costando dotar. Avelino Sala (como el filósofo enmascarado) avanza ocultándose con la voluntad de introducirse y detonar lo establecido, de activar el cambio desde la demolición de lo inútil, remarcando lo perverso y lo estúpido de una estructura sociopolítica y económica que, en lugar de habilitarnos, nos oprime y nos corrompe. La media esfera que da forma a esta cúpula (con la polivalencia que Niemeyer siempre deseó) asume en esta exposición el resplandor obnubilante de ese símbolo global que lleva tiempo cegándonos, unas formas sencillas y curvas que componen la figura reconocible de un signo en el que muchos vieron la cuadratura del círculo del estado del bienestar, la red de conexiones de la que casi todos éramos parte y que nos estaba haciendo prosperar: un mundo lleno de posibilidades que era la llave para vivir mejor que nunca. Pero esa red estaba construida con un material que es noble solo en apariencia, la corrupción del sistema ha ido revelando la esencia que subyacía, aquella que deja claro que las cosas no son tan sencillas, aquella que surge de su mal uso, del abuso, de la podredumbre, del exceso y de la desmesura. La red esférica del símbolo global ha terminado siendo una trampa de escala mundial, una jaula dorada que encierra el colapso y la miseria en su interior, una cárcel cuyos barrotes toman la forma de amplias autopistas por las que solo transitan con libertad los vehículos (de alta gama) de una elite dirigente que sigue manipulándonos, controlándonos y enriqueciéndose.

 

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