XI Bienal de la Habana, apuntes en torno a la corrosion.Avelino Sala

XI Bienal de la Habana-  Prácticas artísticas e imaginarios sociales.

Apuntes en torno a la  corrosión. (Sobre un proyecto de Avelino Sala)

Comisarias: Wendy Navarro y Ada Azor

Today it is significant how many artists continue to explore the social imaginary interested in the power of art as experimental spaces generator able to re-create new worlds. From that impulse, almost obsessive, which seeks to investigate into memory and re discover the everyday to raise awareness, change the vision and open the field of perception, establishing a critical dialogue with the reality that removes the foundation of the art world and “current sociopolitical gear”.

Avelino Sala’s work has fed, from the beginning of a really close, almost autobiographical, reconciling social concerns and political will of a great burden poetic and metaphorical. This autobiographical dimension has led to work on today’s society, its crises and hopes, addressing issues such as loneliness, the antihero, the wait or the drama. Without leaving the drawing, sculpture, in its many forms, or photography in his career have been taking increasingly more relevant video and site specific installation, accompanied by compromised positions leading into social issues and reading policy.

A memory, linked to his native Asturias, serves as motivation and basis for this project framed in the context of the next Biennial of Havana. As the artist says: “As a child, I always saw in the village when a tool or piece of mechanical metal rusted scissors, were submerged in a jar or glass of Coca Cola for several days, it took away the rust and left clean tool and which can be used “. Based on this memory-anchored in his memory and part of the collective-wisdom, the project is convening a community of people in the city of Havana to bring their rusty old tools to be introduced in containers of coke which would be returned, free of rust. To complement this piece – “collective sculpture” performance, action-citadina, would expose a series of watercolors, photographs and video as process documentation.

Claiming “the role of the city and its social subjects, re sizing the involvement of art in different contexts” [1], the project emphasizes the importance of the autobiographical and the viewer’s active participation as key elements to Throughout his career, while consolidating its interest in historical memory and re poetic interpretation for the symbols of power and its assimilation in the current context of contemporary social. The use of Coca Cola – half as ideological and brand of the economic power of the United States-management uses this insignia and symbols of power, characteristic of his work, such as the imperial eagle, fragments of speeches by dictators Fascist heroic phrases or visual impact of neon McDonald’s announcer.

In this case, the drink itself and all its symbolism, is used as a tool-mass-for-performance collective for processing multiple objects contributed by the community, allowing reuse. The brand, a symbol of imperial power,-through his job as artistic material, becomes a being of community, social change and renewal. The action thus distorts the usual imperialist intentions towards the Cuban context, establishing an ironic or metaphorical play about the history of relations between Cuba and the United States. Consistent with previous work, continuous room that “plastic interpretation of concepts related to political issues, but also metaphysical and symbolic. No doubt, it is also deepen the actual habitable space art “[2].
From this exercise of personal introspection that just setting up a social map, the action-to large-scale, public view- depend on public participation, will be modulated in the wake of visitors and employees, actively interacting on the environment and becoming the context and the public arena in a temporary laboratory for artistic experimentation, as an interactive, playful and multidisciplinary continuous evolution.

[1] Organizing Committee of the Eleventh Biennial of Havana.
[2] See Jose Luis Heart Ardura: Testudo. On the defense. A draft Avelino Sala.

Text by Wendy Navarro

Hoy día resulta significativo el modo en que muchos artistas continúan explorando el imaginario social interesados en el poder del arte como generador de espacios de experimentación capaces de re-crear nuevos mundos. Desde ese impulso, casi obsesivo, que busca indagar en la memoria y redescubrir la cotidianidad para despertar la conciencia, activar la visión y abrir el campo de las percepciones, se establece un dialogo crítico con la realidad que remueve los cimientos del mundo del arte y del “engranaje sociopolítico actual”.

La obra de Avelino Sala se ha alimentado, desde sus inicios de una realidad cercana, casi autobiográfica, conciliando preocupaciones de carácter social y político con una voluntad de gran carga poética y metafórica. Esta dimensión autobiográfica ha derivado en un trabajo sobre la sociedad actual, sus crisis y esperanzas, tratando temas como la soledad, el antihéroe, la espera o el drama. Sin abandonar el dibujo, la escultura, en sus más variadas formas, o la fotografía, en su trayectoria cada vez han ido tomando más relevancia el video y la instalación site specific, acompañados por posiciones más comprometidas que se adentran en temáticas sociales y de lectura política.

Un recuerdo, ligado a su Asturias natal, sirve de motivación y base para el presente proyecto enmarcado en el contexto de la próxima Bienal de la Habana. Según comenta el artista: “De pequeño, en el pueblo siempre veía que cuando una herramienta, pieza metálica de mecánica o unas tijeras se oxidaban, eran  sumergidas en un bote o vaso con Coca Cola durante varios días, esto le quitaba el óxido y dejaba la herramienta limpia y con posibilidad de usarse”. Partiendo de este recuerdo -anclado en su memoria  y parte de la sabiduría popular colectiva-, el proyecto consiste en convocar a una comunidad de habitantes de la ciudad de la Habana a que traigan sus herramientas viejas oxidadas para ser introducidas en recipientes con coca cola, los cuales les serian devueltos, limpios de óxido.  Como complemento de esta pieza -“escultura colectiva”, performance, acción- citadina, se expondrían una serie de acuarelas, fotografías y un video como documentación del proceso.

Reivindicando “el papel de la ciudad y de sus sujetos sociales, en el redimensionamiento de la implicación del arte en los diversos contextos”[1], el proyecto subraya la importancia de lo autobiográfico y de la participación activa del espectador como elementos primordiales a lo largo de su trayectoria, al tiempo que afianza su interés por la memoria histórica y su reinterpretación poética, por los símbolos de poder y su asimilación en el contexto actual del social contemporáneo. El uso de la Coca Cola – en tanto medio ideologizado y marca emblemática del poder económico de Estados Unidos-, enlaza con este manejo de insignias y símbolos de poder, característico de su obra, como pueden ser el águila imperial, fragmentos de discursos de dictadores fascistas, frases heroicas o el impacto visual de un neón anunciador de McDonald’s.

En este caso, la bebida en sí y toda su simbología, es utilizada –masivamente- como herramienta para un performance colectivo –para una transformación de objetos múltiples aportados por la comunidad, permitiendo su reutilización. La marca, símbolo del poder imperialista, -a través de su empleo como material artístico- pasa a ser un ente de trabajo comunitario, de cambio y renovación social. La acción desvirtúa así las consabidas intenciones imperialistas hacia el contexto cubano, estableciendo un juego irónico o metafórico sobre el historial de relaciones entre Cuba y  Estados Unidos.  En consonancia con trabajos anteriores, Sala continua esa “interpretación plástica de conceptos relacionados con cuestiones políticas, pero también metafísicas y simbólicas. Sin duda, se trata también de profundizar en el espacio de habitabilidad real del arte”[2].

Desde ese ejercicio de introspección personal que acaba configurando un mapa social, la acción -a gran escala, a la vista del público-  dependerá de la participación ciudadana, se modulará tras el paso de los visitantes y colaboradores, interactuando activamente sobre el medio y convirtiendo el contexto y el escenario público en un laboratorio temporal de experimentación artística, como un ejercicio interactivo, lúdico y multidisciplinario de evolución continua.


[1] Comité organizador de la Oncena Bienal de la Habana.

[2] Cfr. José Luis Corazón Ardura: Testudo. Sobre la defensa. Un proyecto de Avelino Sala.

2 Respuestas a “XI Bienal de la Habana, apuntes en torno a la corrosion.Avelino Sala

  1. Estupenda y pertinente reflexión, sobre todo para el momento que vivimos. Estupendo el trabajo de Avelino Sala. Parafraseando el título de la película de Peter Weir, estamos, no en el año, sino en la vida que vivimos peligrosamente.

    Estupendo el trabajo de Avelino, también, porque en el siglo XXI el arte será social o no será.

  2. Pingback: Anarquismo creativo | VastArt·

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